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El
catálogo es el producto final de la catalogación. Un catálogo se definía,
tradicionalmente, como el
conjunto de asientos de los documentos de una colección, ordenados según unas
normas. El
catálogo ha sido, hasta el desarrollo de la Web, el elemento fundamental de acceso a los documentos y el principal
elemento de recuperación de la información. En el siglo XII comienza la clasificación por
autores y en el siglo XVII aparece por primera vez el catálogo clasificado por
materias.
La
finalidad de los catálogos es dotar a cualquier centro documental de un instrumento que
permita identificar y localizar un documento con la mayor rapidez y facilidad
posible.
El catálogo posee una doble función:
-
Registrar
ordenadamente los documentos de una colección previamente descrita (Descripción
Bibliográfica) y que contiene los Puntos de Acceso necesarios.
-
Señalar
su colocación topográfica, indicando dónde se encuentran los documentos
(signatura topográfica).
El
catálogo en forma de fichas comenzó a utilizarse en Francia a mediados del
XVIII, pero es en el siglo XX cuando se produce una revolución radical en la
presentación de los catálogos gracias a la automatización y a
la aplicación de las técnicas fotográficas. Las nuevas tecnologías informáticas,
ha supuesto una gran renovación para conseguir una mayor eficacia y rapidez en
la obtención de información. Es en el siglo XX cuando aparecen los grandes catálogos
colectivos y cuando los ordenadores permiten la consulta directa por medio de
terminales (OPAC’s) Online Public Acces Catalog.
Las
variedades de catálogos son innumerables, como pueden serlo las
características y puntos de vista de los documentos que se hallan en una
biblioteca o centro de documentación. Sin embargo, es corriente establecer una
tipología con las divisiones más usuales, respondiendo a los siguientes
criterios:
Todas
las formas anteriores pueden ser elaboradas por medio del ordenador. Lo cierto
es que el catálogo en fichas debería estar en vías de extinción -salvo
algunos catálogos muy especiales- y que el catálogo en línea debería
extenderse por ser el método más eficiente, puesto que permite una mayor
flexibilidad para su mantenimiento, una mayor facilidad para su consulta y
actualización permanentes, introduce la consulta a distancia y simultánea por
parte de múltiples usuarios a la vez, ofrece una mayor rapidez y
facilidad tanto en las búsquedas como en la recuperación y permite su
adaptación a la cooperación interbibliotecaria.
Figura: asiento bibliográfico
y sus partes
De igual forma, un catálogo en línea debería poder
ser consultado mediante los siguientes tipos de búsqueda que son los que dan
respuesta a las preguntas más relevantes y que, precisamente, han sido las que
han dado origen a los distintos tipos de catálogos que, tradicionalmente,
cualquier biblioteca o centro de documentación debería poseer :
-
Autores (Catálogo alfabético de
autores y obras anónimas): reúne los
asientos principales de autores (personales y entidades) y de obras anónimas.
Se considera el catálogo básico o principal de una biblioteca. Facilita al usuario
la búsqueda de un documento sobre el cuál se conoce el autor. En este
catálogo se suelen incluir las fichas complementarias, analíticas y de referencia, o
que se refieren a personas individuales o colectivas que han intervenido en
la composición de la obra (coautores, colaboradores, traductores, etc.).
Tradicionalmente este catálogo incluye, en un único orden alfabético: las fichas
principales de autor y las obras cuyo acceso principal es el título; y las
fichas secundarias de cuantas personas hayan intervenido en la obra.
-
Títulos (Catálogo alfabético de
títulos): reúne ordenados alfabéticamente los asientos secundarios de títulos.
-
Materias (Catálogo de materias):
reúne los asientos en función de su contenido y puede ser de 2 tipos:
Alfabético: se ordena siguiendo el orden alfabético de las letras que constituyen el
encabezamiento de materia. En la parte superior de la ficha y de forma
destacada aparecen una o varias palabras que sintetizan el tema del
documento, que a su vez, son susceptibles de subdividirse para una mayor
precisión de la materia. Cada concepto o encabezamiento ha requerido,
antes de situarse como tal, un análisis y estudio de éste en relación
con otros conceptos o términos afines dando lugar a una normativa de
conceptos a aplicar en lugar de otros, al mismo tiempo que otros o en
vez de algún que otro sinónimo. Existen listas de encabezamiento de 2
clases: ficheros de autoridad (relación de todos los encabezamientos ya
utilizados) o relaciones de posibles encabezamientos y orientaciones
para la redacción de nuevos encabezamientos.
Sistemático: indica, además del número de documentos que tiene una
biblioteca o centro de
documentación sobre una/s materia/s determinada/s, el lugar donde
se encuentra el documento. Este catálogo se ordena jerárquicamente de acuerdo con un código de clasificación
(CDU u otras). El catálogo sistemático va
de lo general a lo particular, al contrario que el catálogo alfabético
de materias, que sigue un orden lógico que va de lo particular a lo
más general.
-
Todos
los anteriores (Catálogo Diccionario): se trata de un compendio ordenado
alfabéticamente del Catálogo alfabético de autores y obras anónimas, del
catálogo de títulos y del catálogo de materias (no se incluye
el catálogo sistemático de materias).
-
Localización (Catálogo Topográfico):
se
ordena de acuerdo con la signatura topográfica, es decir, siguiendo la
notación o número de orden de los libros en los estantes. Se trata de un catálogo
para uso interno y no para los usuarios y tiene como fin servir para la
ordenación interna de los depósitos de la biblioteca o centro de
documentación, y confeccionar el inventario
periódico de fondos.
Otros
tipos de catálogos son:
Catálogo
analítico: su objeto es destacar algún elemento o parte del documento.
Suele añadir a los datos de la ficha bibliográfica, un resumen informativo o analítico
de la obra detallando su contenido.
Catálogo
o registro de entrada: en el cual se van anotando los documentos por
orden de llegada a la biblioteca
Catálogo
de publicaciones periódicas: es un catálogo independiente de los
anteriores que se ordena alfabéticamente por títulos y sirve tanto de
registro, como de catálogo.
El
análisis documental ha tenido por objeto transformar los documentos originales en
otros secundarios que sirvan para identificar a los primeros y, gracias a los
cuales, sea posible su recuperación y difusión. Los documentos
secundarios representaban de forma sintética a los originales y, como su
información estaba más concentrada, podían ser consultados más fácilmente que
los documentos primarios. Esto no planteaba problemas cuando se trataban
los documentos originales que, de forma física, existían en los fondos de una
biblioteca. Con el documento primario en la mano, se elaboraban los documentos
secundarios: índices, resúmenes, bibliografías, etc.
Sin embargo, la enorme biblioteca de la
World Wide Web es un
conglomerado de documentos donde a veces es imposible discernir qué documentos
son primarios y cuáles secundarios. Un sitio web contiene tanto
documentos primarios como secundarios, y ofrece directorios, listas, índices,
sumarios y referencias, junto a los documentos. Además, es posible que el propio
documento contenga su propia descripción mediante metadatos. La
proliferación de documentos, las necesidades de los usuarios y las grandes
ventajas que ofrece la informática, han hecho que cada día existan más
centros de información automatizados. La aplicación de la informática al campo
de la información, y más concretamente al de la catalogación, presenta
grandes ventajas: evita la redundancia en el trabajo, puesto que los documentos
sólo se catalogan una vez; se reducen los costos económicos; es más fácil la
corrección de errores y la puesta al día de los datos; y se asegura la calidad
y la rapidez de la difusión a través de los poderosos catálogos
automatizados.
Actualmente,
las fuentes en las que están almacenados los datos están constituidas bien por
grandes centros de documentación o bibliotecas o por grandes redes de
bibliotecas en las cuales la catalogación está compartida. Por ejemplo,
OCLC (Ohio College Library Center y actualmente Online Computer Library
Center). Estas grandes bases de datos son accesibles en línea, y otras muchas
están editadas en CD-ROM.
Gracias a la
informática se han agilizado las labores técnicas de bibliotecarios y
documentalista, pero también han surgido nuevos perfiles de profesionales,
algunos de los cuales trabajan con los documentos primarios, creando las grandes
bases bibliográficas; mientras que otros se limitan a recuperar, copiar o
modificar registros catalográficos adaptándolos a las necesidades de su propia
institución, biblioteca o Centro de Documentación. Este segundo aspecto es a lo
que se ha denominado catalogación derivada o proceso mediante el cual, el
registro registro bibliográfico en vez de ser producido a partir del propio
documento, se obtiene a partir de un registro ya disponible en otra base de
datos.
El desarrollo del
formato MARC, capaz de almacenar información documental sobre toda clase de
materiales, y concebido para el intercambio de datos, fue el primer paso para la
cooperación y el uso compartido de recursos bibliotecarios con el objetivo de
mejorar servicios y reducir costes. Fruto de la cooperación nacen la
catalogación centralizada, la catalogación compartida y los catálogos
colectivos.
-
La catalogación centralizada:
se trata
de la catalogación original de documentos llevada a cabo por alguna organización
centralizada donde se procesan los datos y a la que acceden otros centros de
documentación o bibliotecas que se acogen a su sistema. Se crean así un catálogo
colectivo de los fondos de la red. La catalogación centralizada va unida a la creación del Control
Bibliográfico Nacional y al uso de las nuevas tecnologías en la catalogación.
Desde un servicio nacional, con grandes especialistas y medios de trabajo, se
catalogan los fondos bibliográficos de cada país. En España, este servicio se
realiza en la Biblioteca Nacional, donde se elabora la Bibliografía
Española, que se ofrece tanto impresa como en bases de datos (CD-ROM y en
línea). La catalogación centralizada permite el control bibliográfico nacional y
la transferencia entre distintos países, una mayor calidad y uniformidad en los
registros, acceso común a una bibliografía nacional y ahorro de tiempo, energías
y costes.
-
La catalogación compartida:
este tipo de catalogación supone la confección de un único catálogo desde
distintos puntos de una red. Sólo se precisa
incluir en el asiento bibliográfico recibido, los datos locales como la signatura y
el registro. Se crea así un catálogo en línea que reúne los fondos de todas las
bibliotecas y centros de documentación participantes de la red. De esta
forma nació, por ejemplo, el OCLC (actualmente llamado Online Computer Library Center,
y antes Ohio College Library Center) como un servicio de catalogación
compartida y que fue el origen de un nuevo concepto de red bibliotecaria.
Los
registro de la OCLC están en formato MARC 21 y en España se accede en línea por
las red IRIS del CSIC y a través de IBERPAC.
Los objetivos mínimos que debe proporcionar un sistema en red son los
siguientes:
-
Integrar la catalogación junto a otras funciones que
permitan la automatización en las bibliotecas miembros o en la propia
red
-
Proporcionar
a las bibliotecas participantes, capacidad para obtener diferentes clases de
productos desde la base de datos al catálogo
-
Abaratar
los costes económicos que conlleva la catalogación
-
Ofrecer
al usuario, con gran rapidez, la información almacenada en otras redes situadas
en cualquier lugar del mundo, a través de la transferencia de redes
-
Proporcionar
un catálogo que pueda utilizarse como catálogo “on line” por cada
biblioteca de la red
-
Permitir
que la búsqueda o recuperación, siempre que la consulta se realice de forma
correcta, se consiga hasta con un 90% de posibilidades
-
Proporcionar
control de calidad en las listas de autoridades que facilitan enormemente las
labores de recuperación
Actualmente, son
numerosos los programas de cooperación que conforman grandes redes
interbibliotecarias. Así, por ejemplo, se desarrolla el Programa para
Cooperación en Catalogación (PCC)
http://www.loc.gov/catdir/pcc/pccinfsp.html
desarrollado por la
Biblioteca del Congreso de Estados
Unidos, que trabaja conjuntamente con numerosas bibliotecas en el mundo,
entre las que destacan la
British Library,
la National
Library of Canada, OCLC
y
Research Libraries Group,
entre otras. Este programa, iniciado
en 1995, tiene por objetivo expandir el acceso a los registros bibliotecarios,
ofrecer una catalogación útil, rápida y con un mínimo coste presupuestario,
siguiendo reglas y estándares comúnmente aceptadas por bibliotecas en todo el
mundo (armonización y uso del formato MARC 21, de las AACR2, ficheros de
autoridades, etc). El PCC se centra en 4 componentes:
En
España también existen proyectos conjuntos algunos
de ellos son:
El
fin de los catálogos colectivo es reunir la información bibliográfica y
documental (descripción y
localización) de los fondos pertenecientes a varias bibliotecas y/o centros de
documentación. En los sistemas de cooperación, su fin principal era informar y
permitir el préstamo entre centros de documentación. Pero este catálogo
colectivo puede, además, ofrecerse en distintas formas y
soportes:
tanto en las tradicionales fichas impresas, como en otros
soportes magnéticos y/u
ópticos (CD-ROM, DVD) y, lo más importante,
puede ofrecerse en línea, ya que 2 de las características más destacables de un
catálogo en línea son su actualización continua y su accesibilidad.
Es en Estados Unidos, durante los primeros años 80, cuando aparecen los OPAC
(Online Public Access Catalog). Este tipo de catálogos suponen una revolución con respecto a los catálogos automatizados anteriores
ya que la búsqueda y recuperación también puede hacerse en línea y adaptándose a
las necesidades de cada usuario. En España los OPACs se introdujeron en
1985, fecha en la que también aparecen los primeros catálogos en CD-ROM
tales como la Bibliografía Nacional Española, las Bases
de Datos del CSIC, la de REBIUN
con bibliografías de varias bibliotecas universitarias españolas, el "Bibliofile
Catalogin" con las bibliografías de la Biblioteca del Congreso, la "Bibliographie
Nationale Française", la "British National Bibliography", o el OCLC
CAT CD450 que contenía la Colección Hispánica (libros en castellano, catalán,
gallego y vasco), etc.
La
Biblioteca Nacional ha
desarrollado el sistema
ARIADNA que comenzó a aplicarse en 1990
cuando se desarrolló el módulo de catalogación y exportación de la información en formato
IBERMARC. La
base de datos ARIADNA cuenta con otros subsistemas que permiten la gestión de
la base de datos, su actualización y la explotación de la información contenida
(Libros modernos desde 1831, Libros antiguos hasta 1830, Manuscritos y
Documentos, Revistas y Periódicos, Grabados, Dibujos y Fotografías, Mapas y
Planos, Videograbaciones, Partituras y Grabaciones Sonoras). La BN también publica mensualmente
en soporte papel la "Bibliografía
Española", así como trimestralmente, en CD-ROM, las
nuevas actualizaciones.
El
Catálogo de la Biblioteca Nacional permite realizar
la descarga de registros bibliográficos, ofrece la posibilidad de imprimir los
registros seleccionados, salvarlos en un fichero local o exportarlos por correo
electrónico. Esta funcionalidad se puede llevar a cabo tanto desde la
visualización de un registro bibliográfico, como desde el listado de registros
que aparece tras realizar una búsqueda.
http://www.bne.es/esp/catalogos.htm
Además, la Biblioteca Nacional a través de su Servidor
Z39.50 ofrece
la posibilidad de descargar registros bibliográficos
Así pues, muchos
han sido los factores que han conducido a rápidas y profundas transformaciones
en el campo de los procesos técnicos del tratamiento de la información y en su
uso y acceso. En el campo de la catalogación hay que destacar el impulso de las
Asociaciones profesionales (ALA,
IFLA,
CILIP,
CLA,
ANABAD) o de las grandes
instituciones bibliotecarias como la
Biblioteca del Congreso, que
contribuyen a normalizar y universalizar los estándares, códigos, reglas de
catalogación, etc.
La velocidad y universalidad de transmisión de
información que permite Internet ha colaborado enormemente a la implantación
y usos de la catalogación cooperativa. Además, el uso de estándares como
el Z39.50 o protocolo de recuperación que permite la descarga de registros de
ordenador
a ordenador aplicado a los sistemas de catalogación, permite poder consultar una
gran variedad de bases de datos que puede ser gestionada por distintas
bibliotecas, instituciones y centros de documentación utilizando una única
interfaz.
El protocolo Z39.50
adquiere este nombre por haber sido
desarrollado por el Comité número 39 del American National Standards Institute (ANSI), y por ser el estándar número 50 de la National Information Standars
Organization (NISO). Este protocolo de
comunicación fue creado en 1988 y desde su nacimiento ha revolucionado el
acceso electrónico a las bibliotecas ya que funciona como un cliente universal o un vehículo
para la concepción de catálogos virtuales. El Z39.50 se ha convertido en
una herramienta de enorme trascendencia para la búsqueda en
bases de datos remotas y para el intercambio de
información. Esta norma ANSI/NISO, esto es, se trata de un estándar para la
recuperación de la información, está basada en la estructura
cliente/servidor que facilita la
interconexión de sistemas informáticos, y es una capa superior del
protocolo TCP/IP. En el ámbito bibliotecario, hace
posible la comunicación entre sistemas que utilizan diferente hardware
y software. Permite la realización de búsquedas simultáneas a
múltiples bases de datos utilizando una única
interfaz de usuario, también permite recuperar la
información, ordenarla y exportar los registros bibliográficos en distintos
formatos, entre ellos el formato MARC.
La tecnología Z39.50 a pesar de ser muy simple, permite
aplicaciones muy complejas. Por ejemplo, dentro del campo bibliotecario, este
protocolo permite enviar solicitudes a varias bibliotecas de forma simultánea,
presentar y transferir en formato MARC los registros bibliográficos y favorecer
los procesos bibliotecarios de intercambio, conmutación bibliográfica y préstamo
bibliotecario.
Para recuperar el documento digital completo, y no
sólo su ficha bibliográfica, se debe realizar la digitalización previa del
documento y almacenarlo en algún dispositivo en los formatos estándar que
utilice
cada biblioteca. A los
registros del catálogo bibliográfico se puede agregar un campo con
metadatos
acerca de la localización del documento digital (por
ejemplo un URL), el tipo archivo, la
morfología del documento (texto,
imagen, audio,
vídeo, etc.).
Es posible utilizar el protocolo Z39.50 sobre la
Word Wide Web para poner a disposición de los
usuarios el acceso al catálogo general de distintas
instituciones y servidores asociados a una red bibliotecaria, utilizando una
única interfaz. Sin embargo, muchos expertos se
cuestionan si es necesario desarrollar estas tecnologías ya que creen
redundantes las aplicaciones que puede ofrecer la Web y
los desarrollos de las aplicaciones que se realizan utilizando el protocolo
Z39.50.
De cualquier forma, todos estos
avances han permitido la catalogación cooperativa, la construcción de redes
bibliotecarias y la existencia de múltiples catálogos accesibles en línea
por medio del el protocolo
HTTP (HyperText Transference Protocol)
o bien utilizando FTP (File Transfer Protocol)
que permite una mayor rapidez y fiabilidad, por medio del correo
electrónico, el protocolo Z39.50, etc.
La mayor
parte de instituciones universitarias, bibliotecas y centros de
documentación de todo el mundo ya prestan servicios de acceso público a sus
propios catálogos en línea. Muchas de ellas se agrupan formando redes
documentales más amplias con el fin de crear un único catálogo conjunto. En
España existen un gran número de catálogos colectivos que conforman grandes
bases de datos accesibles en línea, entre los que cabe destacar los
siguientes:
CATÁLOGOS COLECTIVOS GENERALES
CATÁLOGOS COLECTIVOS DE PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO:
CATÁLOGOS COLECTIVOS DE
PUBLICACIONES PERIÓDICAS:
CATÁLOGOS COLECTIVOS DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS MUNICIPALES Y
AUTONÓMICAS:
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La catalogación cooperativa ha supuesto un gran avance tanto para los usuarios
-que acceden desde un único lugar a una mayor cantidad de fondos documentales-,
como para los propios profesionales que se encargan de los trabajos técnicos
catalográficos.
Como afirma Garrido Arilla en
Procedimientos automáticos de creación y automatización de los registros
bibliográficos: "El
impacto de la catalogación derivada en algunos sistemas bibliotecarios
norteamericanos en estos últimos años ha sido tal, que el porcentaje de
catalogación original que se realiza en algunas bibliotecas de aquel país
integradas en OCLC no supera el 10%. Los
profesionales de la catalogación integrados en la red OCLC encuentran en su
catálogo colectivo los registros del 94,6% de las publicaciones que deben
catalogar y sólo deben crear nuevos registros para el 5,4% de los documentos
ingresados".
Por ejemplo, la gran red del Online Computer Library Center (OCLC)
http://www.oclc.org/
cuenta con un servicio de catalogación que
agrega un registro original cada 15 segundos. Esto es posible gracias a
WorldCat, la base de datos bibliográficos más completa y de mayor
cobertura del mundo. Inmediatamente después de que una biblioteca
cataloga un material dado, todas las bibliotecas de la red de OCLC pueden usar
ese registro. Además,
WorldCat ofrece registros
MARC de alta calidad, permite exportar los registros
directamente a un sistema local, permite la catalogación de material en
cualquier formato y en español, la ubicación del material en cualquier parte del
mundo y promocionarlo en más de 40.000 bibliotecas de todo el mundo.
Lo cierto es
que la catalogación original, esto es, la que se realiza con el documento
original no se ha modificado sustancialmente, a pesar de los grandes avances
tecnológicos, mientras que sí se han producido cambios vertiginosos en la
manera de acceder a a los catálogos, debido al desarrollo de las tecnologías
informáticas y a los medios que ofrecen las nuevas y poderosísimas
infraestructuras de telecomunicaciones. Esto se debe a que, en el proceso
de confección de un registro bibliográfico, sigue siendo
necesario un proceso intelectual humano. Sin embargo, hay cierta tendencia a
flexibilizar y simplificar las normas catalográficas, precisamente porque
los nuevos medios informáticos facilitan su recuperación. ¿Por qué limitarse
a establecer un único punto de acceso principal, cuando se puede acceder por
cualquiera de ellos? ¿Por qué repetir la misma información en innumerables
campos? y, sobre todo ¿por qué hacer una descripción detalladísima cuando se
pueden hacer búsquedas directas a través del texto completo?
La
finalidad principal de la catalogación es la de asegurar la identificación del
documento dentro del conjunto de la base documental a la que pertenece con el
fin de asegurar su localización y posibilitar la recuperación. Para ello es
indispensable aplicar unas normas que sirvan para describir e identificar el
documento de forma rigurosa e individualizada. Pero cuando el conjunto
documental lo conforma toda la Web y no el conjunto de fondos documentales de una
institución o grupo de ellas accesibles y localizables en esa misma institución ¿es preciso y necesario describir y catalogar los documentos de la
WWW?
Y en tal caso ¿se deben aplicar los mismos métodos tradicionales que para
elaborar un catálogo mediante la introducción de registros bibliográficos
complejos?
Lo cierto es que se trata de dos problemas
distintos. Por un lado, seguirán siendo necesarios los catálogos en línea para
acceder a los fondos documentales presentes en las bibliotecas, centros de
documentación u otro tipo de instituciones, pero cuando las obras están
disponibles también en línea -o únicamente en línea- es necesario utilizar otros
métodos de descripción del documento más adecuados para la
indización automática de los
buscadores, su uso por
robots y agentes inteligentes y su puesta a disposición de los usuarios para
que accedan a esta información de forma fácil, ágil y en el momento que se
precise. A este respecto ha surgido recientemente una polémica tras el anuncio
de que Google digitalizará
los libros de 5 de las mejores universidades del mundo (Michigan,
Stanford,
Harvard,
Oxford y la
Biblioteca Pública de Nueva York)
para que sean accesibles en línea. Los usuarios podrán visitar las páginas
escaneadas de más de 15 millones de libros públicos, bien sea para
investigación o para una simple consulta. En este camino ya existían proyectos
en marcha como el de la organización sin ánimo de lucro Internet Archive:
http://www.archive.org/ que recientemente ha anunciado que
bibliotecas de cinco países, entre ellos China e India, han acordado agregar un
millón de libros digitalizados a su archivo, de los cuales unos 70.000 estarán
on line en 2005.
En respuesta a la iniciativa de
Google, los
dirigentes de Francia, Alemania, España, Italia, Hungría y Polonia, junto con el
apoyo de 19 bibliotecas nacionales de Europa, han pedido a la Unión Europea
crear una "biblioteca digital europea" donde volcar "el patrimonio cultural y
científico de Europa en las redes informáticas mundiales". La polémica se ha
enfocado como una competición entre lenguas y formas de entender el mundo. Sin
embargo, ¿por qué no proponer proyectos conjuntos y no redoblar esfuerzos? En el
mundo Internet lo que se precisa son estándares
abiertos, búsquedas directas en el texto y no escaneados, sistemas de
interoperatividad en descriptores y metadatos,
establecimiento de ontologías y otros lenguajes
documentales que poco a poco vayan haciendo realidad la
Web Semántica y, por supuesto, una nueva política derechos de autor (más
bien de derechos de uso) mucho menos restrictiva que la actual, que es la que
impide realmente el acceso universal a los fondos y patrimonio públicos.
En este sentido no hay que desdeñar tampoco la labor de muchas librerías en
línea como Casa del Libro:
http://www.casadellibro.com y de otro tipo de empresas de comercio
online como Amazon:
http://www.amazon.com
que ofrecen interfaces de
búsqueda y recuperación mucho mejores que las de los grandes OPACs
bibliotecarios y que incluyen libros en texto completo, análisis y crítica de
los mismos, estadísticas de lectura, sugerencias de libros cruzados o críticas
de los libros por parte de los lectores ya sea a través de foros o listas
de correos.
Por otro lado, habría que aprovechar al máximo las funciones que hoy brinda el
hipertexto para poder no sólo consultar un catálogo, sino también para acceder
directamente, con un clic de ratón al libro o artículo que nos interesa e,
incluso, a otros artículos que lo citen o referencien, lo resuman o hagan
críticas a su contenido.
Actualmente, existen numerosas herramientas o paquetes de software que
permiten la gestión y mantenimiento completo de bibliotecas y que incluyen
aplicaciones para la creación de catálogos. Entre ellas cabe destacar las
colecciones de Livelink, desarrolladas por la
OpenText Corporation,
algunas de las cuales están enfocadas al mundo bibliotecario como
Livelink for Libraries:
http://www.opentext.com/products/livelink/collections-server/libraries/;
las desarrolladas por
Inmagic, como
Inmagic Genie: http://www.inmagic.com/products/research/Genie.html,
o
el paquete de software
Star:
http://www.cuadra.com/products/star.html, para la gestión de
bibliotecas especializadas, centros de información técnica, museos, archivos,
etc; pero existen numerosas aplicaciones de este tipo en el mercado.

Fuente: Inmagic Genie Data Sheet. A Web-based library
automation solution.
http://www.inmagic.com/products/research/genie_ds.html
Medialab, una empresa con sede en Amsterdam, ha desarrollado un software
específico para bibliotecas o redes bibliotecarias que permite situar un
catálogo navegable en la Web basado en una interfaz de búsqueda
navegable, usable, verdaderamente funcional, de sencillo manejo y visualmente
agradable. La herramienta se llama
AquaBrowser Library (http://www.medialab.nl/index.asp?page=aquabrowserlibrary/overview).
Esta interfaz, bajo el lema de: Busca, Encuentra, Refina; ofrece no sólo
búsquedas directas, sino también un mapa visual de los términos relacionados
agrupados por áreas de interés para que se pueda acceder a ellos por navegación
semántica.
Adicionalmente a un listado con los resultados de la consulta, también ofrece
ayudas en forma de mapa visual, permite refinar la búsqueda con una gran
variedad de filtros tales como elección de formatos: libros, vídeos y
dvd, websites, Periódicos y revistas, música; autores; temas, lenguaje: inglés,
español, coreano, francés y chino; serie, geográfico, persona, año, tipo de
audiencia, etc.
También, como no, hay que destacar los esfuerzos de un reducido, pero cada vez
más importante núcleo de
bibliotecas presentes en la red, que explotan las nuevas posibilidades técnicas
para mejorar el acceso a sus catálogos y que integran perfectamente los
tradicionales servicios bibliotecarios. Un ejemplo destacable y pionero es el de la
Queens Library
http://aqua.queenslibrary.org/
cuya interfaz web es un ejemplo paradigmático no sólo de una buena
usabilidad, sino también de
accesibilidad, ya que ofrece su OPAC en varios
idiomas (inglés, español, francés, ruso, chino y coreano), permite realizar
búsqueda de Libros, Artículos, DVDs/Vídeo, Música, Sitios web, Software,
Audiolibros y Eventos, y para ello utiliza el anteriormente citado AquaBrowser,
que permite navegar por las búsquedas, refinarlas y mostrar las asociaciones
para navegar por ellas.

Interfaz de AquaBrowser. Fuente: Queens Library.
http://aqua.queenslibrary.org/
Bibliografía
AACR.
The Anglo American Cataloguin Rules Home Page.
http://www.aacr2.org/
@bysysnet.
Recursos de catalogación.
http://www.absysnet.com/recursos/reccatalogacion.html
ALA.
ALA Standards Manual.
http://www.ala.org/ala/ors/standardsa/standardsmanual/manual.htm
ALA/ALCTS.
Committee on Cataloging: Description & Access.
http://www.libraries.psu.edu/tas/jca/ccda/
ANSI/NISO/ISO Z3950-2003. Information Retrieval z39.50: Application
Service Definition and Protocol Specification. http://www.niso.org/standards/resources/Z39-50-2003.pdf
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