

Para
muchos, la estructura tradicional lineal de los textos aporta menos
posibilidades que la
estructura hipertextual, ya que consideran que la mente humana avanza juntando ideas y asociándolas,
no siguiendo un hilo único y lineal. La estructura también aporta significado.
Sin embargo, al margen de consideraciones filosóficas y ciñéndonos a los
aspectos estrictamente documentales, la mayor aportación del hipertexto radica
en la posibilidad de acceder y recuperar la información de forma directa.
Fuente de la imagen: Raimon Colle.
El
hipertexto orden o desorden a la carta.
http://www.per.puc.cl/publicac/cuaderno/14/14hipertexto.html
Entre las
principales características que aporta una estructura hipertextual a un
documento o hiperdocumento, podemos destacar:
-
No
es
obligatoria la linelidad, aunque puede tenerla.
- Ausencia de una dirección de lectura única y obligatoria, la lectura
es multisecuencial.
-
Posee una organización modular y
reticular del contenido.
-
Permite
llegar a un mismo nodo por caminos distintos.
- Navegación e
interactividad en la lectura.
- Presencia de diferentes tipologías de enlaces que conectan los módulos textuales.
-
Si
el
hipertexto está
bien organizado, permite encontrar rápidamente un segmento buscado en un gran
océano de información. Por el contrario, si está mal organizado, puede causar
desorientación
-
Deben
existir ayudas a la navegación: mapas, índices, posibilidad de volver atrás
(a otra página o al inicio de esa página) y de avanzar secuencialmente,
herramientas de búsqueda, capacidad de hacer anotaciones y poner marcas de
posición o bookmarks, etc. Son pues, imprescindibles, tanto un
buen sistema de navegación como un eficaz sistema de búsqueda.
Según
Pierre Lévy,
la estructura del hipertexto se constituye a partir de 6 principios que están
interrelacionados:
-
Principio de la metamorfosis: la composición, extensión y configuración de la
red hipertextual están en constante cambio y esto se debe a la permanente
abertura de la red al exterior
-
Principio de la heterogeneidad: textos, sonidos e imágenes son integrados por
la digitalización y componen un lenguaje único
-
Principio de multiplicidad
y de encaje de las escalas: la organización del
hipertexto es fraccional, o sea, cualquier nudo o conexión se revela compuesto
por toda la red. Cada hipertexto es un subhipertexto de un hipertexto mayor
-
Principio de movilidad de los
centros: la red hipertextual no tiene un centro único,
sino diversos centros móviles y temporarios entorno de los cuales se organizan
infinitos rizomas
-
Principio de la exterioridad: la red se encuentra permanentemente abierta al exterior. Las
fronteras entre lo que es interior y lo que es exterior del hipertexto son
móviles
-
Principio de la topología: la red se constituye en el propio espacio en el que
son trazados distintos recorridos hipertextuales. La red funciona en base a la
proximidad a medida que los enlaces electrónicos aproximan espacios y
temporalidades.
Muchos autores aplican la metáfora del
laberinto para explicar la experiencia de lectura de un hipertexto. El laberinto es una pieza de arquitectura que
representa el máximo grado de complejidad para la mente humana. El problema
para el visitante no es encontrar la salida, sino seguir sin perderse,
experimentando todos los posibles caminos. La lectura hipertextual se revela,
pues, una invitación a una expedición exploratoria sin mapa.
Las
relaciones que se establecen en un hipertexto son de naturaleza no secuencial.
Pero ¿qué se entiende por no secuencial? Para responder a esta pregunta
quizás sea interesante analizar primero en qué consiste una estructura
secuencial echando mano de ejemplos de documentos que sigan una estructura de
este tipo, e incluso, analizar aplicaciones informáticas que utilicen
relaciones de tipo secuencial entre segmentos de información, para compararlas
con la forma de tratar los datos en una estructura hipertextual no secuencial o
multisecuencial. Como
ejemplo del primer caso podemos considerar una novela. Lo normal es que en este
tipo de textos, la información siga una línea argumental y que interese
presentar al lector una estructura en forma lineal o secuencial y, aunque pueda
tener otro tipo de estructura, como por ejemplo, una organización en
capítulos, éstos siguen una estructura secuencial. Sin embargo, existen otro
tipo de textos en los que la organización secuencial de la información no
tiene ningún sentido. Los tradicionales libros de referencia como
enciclopedias, diccionarios
y tesauros no pueden plasmar en una estructura
secuencial las diferentes relaciones jerárquicas y/o asociativas que son la
base misma de su existencia. Otro ejemplo son los documentos que utilizan
frecuentemente referencias cruzadas o citas bibliográficas, o libros que
incluyen numerosas conexiones entre texto y diagramas, texto y otros textos,
etc. como por ejemplo, los artículos científicos y técnicos. A este tipo de
textos, les viene como anillo al dedo una estructura de tipo hipertextual no
secuencial. Y
lo mismo ocurre con las aplicaciones informáticas en las cuales, dependiendo
del tipo de datos que tengamos y de la utilidad que persigamos con dicha
aplicación, nos conviene o no utilizar una estructura secuencial. Por ejemplo,
tomemos en consideración una aplicación informática de estructura secuencial
como una base de datos relacional. En una base de datos no tendría sentido
introducir documentos que sean producto de la integración de otros segmentos o subdocumentos y que no posean una estructura de datos similar, y tampoco
tendría sentido que cada uno de los documentos se genere teniendo en cuenta las
necesidades de los usuarios del sistema. En
un hipertexto, las unidades informativas no son registros rígidamente
tipificados, ni siquiera se trata registros en los cuales la naturaleza de
algunos de los campos puede ser variable, sino que los nodos se crean teniendo
en cuenta la propia naturaleza de cada unidad informativa y previendo las
necesidades de los futuros usuarios. Estos dos elementos -principalmente, aunque
intervienen otros muchos- son los que van configurando la típica estructura hipertextual asociativa. La
estructura del hipertexto se va definiendo como la suma de una serie de
decisiones locales tomadas en la construcción de cada uno de los
nodos
individuales y sus enlaces. Cada enlace se crea porque tiene sentido en
términos del contenido semántico de los nodos que conecta y no por una
decisión global. Esto, permite al hipertexto una gran flexibilidad, pero
también puede suponer una gran desventaja, dependiendo del tipo de información
que estemos tratando. El
hipertexto
permite organizar la información de distintas formas dependiendo de las
necesidades de cada usuario, que será, en último término, quien elija lo que
le interese consultar y el orden en el que quiere hacerlo. De esta forma, se
puede evitar perder tiempo en la lectura de párrafos que no
son de su interés en ese momento. La gran ventaja que permite la estructura hipertextual es facilitar la localización de información relevante. Sin
embargo, la estructura hipertextual también puede acarrear una serie de
desventajas, como pueden ser la desorientación y el desbordamiento cognoscitivo.
La
potencia del hipertexto radica en los enlaces. Muchos autores, ante la gran diversidad de sistemas de hipertexto, se centran en lo que
realmente es común a todos estos sistemas y que es la esencia del hipertexto:
el hecho de utilizar conexiones creadas mediante un medio informático, tanto en
el interior del documento como entre los documentos que constituyen el corpus de
información. Es esta capacidad de generar enlaces la que permite una organización
multisecuencial de los textos.
Por
tanto, uno de los temas claves del hipertexto debería ser el establecimiento de
una tipología normalizada de las relaciones y una tipología de los enlaces. Sin embargo, hasta el momento, no
se ha logrado tal normalización. Lo que está claro es que esta capacidad de
relación de los sistemas de hipertexto debería estar sumamente controlada,
asignando significado a las relaciones y creando modelos de relación que
confieran unidad al conjunto de documentos que integran un hiperdocumento. No
existe una clasificación globalmente aceptada, pero sí se pueden resumir
diferentes tipología atendiendo a los diferentes aspectos de estas relaciones.
(Una de las clasificaciones más completas y que
atiende a diferentes aspectos es la de Lluis Codina).
Se puede afirmar que la esencia del hipertexto son
los enlaces, sin embargo, los
nodos también contribuyen de manera significativa
para definir las operaciones que puede realizar un sistema hipertextual. Se
puede utilizar un nodo para expresar un único concepto o una idea, sin embargo,
el tamaño del nodo se deja a elección del creador del mismo. También se utilizan
los nodos para ofrecer información sobre otros nodos y facilitar el acceso a
éstos. El proceso en que consiste el establecimiento y creación de los nodos y
metanodos se convierte en un arte
complejo.
En
un entorno informático, esto se traduce en un conjunto de nodos (texto, páginas, imágenes, gráficos,
secuencias sonoras y documentos complejos) no relacionados linealmente y sí con
conexiones de tipo reticular. El hipertexto
se funda en un ambiente informático y digital que favorece la interacción
amigable con la representación icónica de las estructuras de información. Otros elementos de este ambiente son la pantalla gráfica, los menús que orientan a los usuarios y el ratón, que permite un uso de forma intuitiva. Pero el hipertexto también revela los inconvenientes de
una superficie reducida para el acceso directo y multisecuencial en un mismo instante, como si
fuese un paquete replegado. La estructuración de los nodos es, pues, de
vital importancia en la construcción del hipertexto.
Las ideas se pueden modularizar en unidades y éstas se pueden ampliar
mediante nuevas unidades que las referencien por ejemplo, mediante notas
aclaratorias, referencias bibliográficas, ampliaciones del tema, nuevas
secuencias lógicas, etc. El problema radica en que muchos hipertextos no informan
del contenido real que se oculta bajo el enlace, puesto que sólo proporcionan
el nombre del enlace como guía del contenido de un nodo referenciado.
Desde el punto de vista de la producción el hipertexto,
éste puede presentar una estructura jerárquica y/o en red. Al adoptar una
estructura jerárquica, el autor
propone la estructura lineal del texto impreso como eje primario de organización,
mientras que los ejes secundarios irradian del texto en forma de árbol. La adopción
de una estructura en red presupone una organización dispersa y en centros múltiples.
Existen una serie de autores que interpretan el hipertexto en
clave espacial, o sea entendiéndolo como un lugar o espacio donde se estructura
y vuelve visible un significado. El hipertexto es una red de nodos que se
interconectan para permitir un recorrido multisecuencial
al lector. Tiene, por lo tanto, una organización modular, aunque en la
organización de esos módulos puede primar una organización jerárquica del
contenido o una organización reticular.
Desde esta perspectiva de análisis los autores distinguen tres espacios hipertextuales que se corresponden con los 3 niveles (nivel lógico, nivel de
usuario y nivel físico). Estos espacios se corresponderían con las 3 arquitecturas (arquitectura
estructural, arquitectura navegacional y
arquitectura funcional) que hemos establecido
al hablar de la estructura del hipertexto.
Carlos Scolari, resume estos 3
espacios y los tipos de estructuras de organización en la Web:
-
Espacio lógico: hace referencia a la organización reticular de los
contenidos, donde el sentido total es superior a la suma de todas las partes.
Este espacio, que asume un valor principalmente semántico, se vincula a lo que
en ámbito digital se denomina “arquitectura de la información”.
-
Espacio visible: se refiere a la presentación de los contenidos, o
sea, al modo según el cual el espacio lógico se hace visible al lector. Este
espacio, que asume un valor principalmente sintáctico, puede ser vinculado a lo
que normalmente denominamos "interfaz gráfica".
-
Espacio actuado: el hipertexto contiene en su interior una serie de
dispositivos que organizan y anticipan los movimientos del lector/usuario.
Este espacio, que asume un valor principalmente pragmático, se relaciona con el
llamado “diseño de la interacción”.
El espacio lógico es la base de la que se parte para la
construcción del hipertexto. Debajo de la superficie de un hipertexto se esconde una estructura
lógica y conceptual de la información que se quiere ofrecer. Nunca existe una
relación asociativa pura y dura, necesariamente se da prioridad a una u otra
información, se sigue un orden determinado para disponer y posicionar los
elementos y, por lo tanto, se aporta cierta estructura "jerarquizada" a los
contenidos. Lo que varía es el grado de esa jerarquización, que puede ser más o
menos estructurada. Las relaciones entre los elementos de una construcción
hipertextual también contribuyen a la creación del sentido de la información y
su disposición topológica influye, por lo tanto, en la transmisión del contenido
de la información, en la capacidad comunicativa y en la creación de significado.
La disposición de los nodos de un hipertexto y su conexión
mediante enlaces puede tener una estructura más o menos reticular y/o más o
menos jerarquizada, pero el modelo elegido siempre debe obedecer a una intención
informativa y comunicativa previas.
Es, precisamente, en el espacio lógico donde
se definen las relaciones espaciales, el orden posicional y las jerarquías
existentes entre los elementos que componen el hipertexto. El espacio lógico es el lugar
donde se hace efectiva la no-linealidad del texto, el espacio que
contiene la estructura reticular y, por lo tanto, el nivel donde se inscribe
la lógica de organización de los contenidos del hipertexto.
Lou Rosenfeld y
Peter Morville que definieron el término arquitectura de la información
como el arte y la ciencia de estructurar y clasificar sitios web e intranets con
el fin de ayudar a los usuarios a encontrar y manejar la información, en su ya
clásico Information Architecture for the WWW,
describen 3 tipos de estructuras de organización en la Web:
-
Jerárquica: la base de "casi todas las buenas arquitecturas de la
información es la jerarquía. En este mundo hipertextual de redes, esta frase
puede parecer blasfema, pero es la verdad”. El
orden jerárquico está presente en nuestra vida cotidiana, por ejemplo lo
encontramos en las clasificaciones de las ciencias o en los organigramas
empresariales: por ese motivo los usuarios de la web “entienden” y se encuentran
a gusto en los sitios realizados siguiendo este tipo de estructura. Por este
motivo, Rosenfeld y
Morville aconsejan comenzar la construcción de una arquitectura de la
información a partir de este modelo.
-
Base de datos: un base de datos es una colección de datos organizados por
categorías. La base de datos permite buscar rápidamente cualquier información y organizarla
dentro de ciertos límites impuestos por el software. Los límites de esta forma
de organización de la información en la web provienen de la rigidez de los
datos, los cuales deben siempre ajustarse a las categorías indicadas en la base
de datos. Lo común es aplicar las bases de datos a sub-sitios o
colecciones de informaciones estructuradas, homogéneas, dentro de un sitio
mayor.
-
Hipertexto: similar al modelo “reticular”. A
pesar de su gran flexibilidad, las estructuras reticulares –donde no existen
jerarquías, y todo está potencialmente conectado con todo- presentan no pocos
problemas de navegación al usuario. A diferencia del modelo jerárquico, el
usuario difícilmente llega a construirse un modelo mental de la estructura, por
lo que puede llegar a perderse fácilmente dentro de la red de textos. Por este
motivo, no conviene
comenzar el diseño de una arquitectura de la información a partir de este
modelo: lo mejor es crear una estructura jerárquica básica y en una segunda fase
construir los enlaces transversales necesarios.
A pesar de los primeros discursos triunfalistas que ensalzaban la hipertextualidad
precisamente por la falta de estructuras jerárquicas, algunos info-arquitectos
no tardaron en evidenciar los límites de las estructuras reticulares que no
poseen ningún tipo de jerarquía ni orden de contenidos, y la mayor parte de los
autores recomiendan una organización jerárquica como base a partir de la cual
comenzar a construir estructuras más complejas.
Lo cierto es que el hipertexto permite crear categorías
jerárquicas de forma no demasiado rígida. Un elemento puede, por ejemplo,
pertenecer a dos o más categorías. Organizar la información es siempre un hecho
subjetivo y las relaciones que se establecen entre los distintos elementos
pueden depender del contexto, del conocimiento y de la experiencia.
Asimismo, la jerarquía puede tener diferentes dimensiones, en
extensibilidad o amplitud, y
en profundidad.
Una estructura demasiado amplia presentará muchas opciones en el primer nivel y
pocos contenidos dentro de ellas; por el contrario, una estructura demasiado
profunda ofrecerá pocas opciones o secciones, pero podrá tener numerosas
ramificaciones o subsecciones en los niveles inferiores. Siempre hay que tener en
cuenta los
límites cognitivos de la memoria humana. De esta forma, los "arquitectos de la
información" aconsejan no construir estructuras demasiados anchas. Respecto a la
profundidad, una estructura demasiado profunda puede complicar la
navegación ya que el usuario, después de
hacer clic con el ratón varias veces para adentrarse en la
estructura de un hipertexto, puede sentirse frustrado y abandonar la búsqueda.
Finalmente, desde el punto de vista del diseño, resulta menos problemático
agregar elementos en la parte inferior de la estructura jerárquica que en el
primer nivel; en este segundo caso a menudo se debe remodelar la
interfaz
gráfica para dar cabida a las nuevas secciones. Todo esto, sin contar con la confusión
mental que se crea en el usuario acostumbrado a cierto tipo de estructura.
La creciente complejidad de las redes hipertextuales y los diferentes objetivos de
información y comunicación han llevado al establecimiento de diferentes
estructuras de organización de la
información: Joel Sklar en su obra Principles of Web Design, resumen de este
modo las estructuras de la web:
-
Estructura lineal: la organización es secuencial y el recorrido de
lectura es único y predefinido. El usuario puede sólo avanzar o retroceder como si
se tratase de un texto impreso. Este tipo de estructura es ideal para recorridos de tipo
“narrativo” (contar una historia, describir un proceso, etc.).
-
Estructura paralela: la información se divide en diferentes
secciones que permiten recorridos lineales en su interior. Pueden existir
algunas conexiones transversales. Esta estructura es muy empleada en manuales, cursos de
formación, etc.
-
Estructura reticular: todas las páginas están interconectadas entre
sí. Para evitar que el usuario se pierda en el laberinto hipertextual conviene
indicar en cada página la ubicación exacta de la misma. Esta forma es ideal para favorecer la exploración por parte del usuario.
-
Estructura jerárquica: es la estructura más
utilizada. El usuario puede tener un panorama general de los contenidos y saber
con cierta precisión adónde se encuentra. La navegación dentro de cada sección
es lineal.
-
Estructura tipo cluster: similar a la estructura jerárquica, pero
las páginas se reagrupan en “islas” específicas. La navegación dentro de estas
secciones es libre.
-
Estructura tipo catálogo: estructura similar a
la de una base de datos. El usuario navega libremente, elige y compara productos.
Cuando decide hacer una acción, por ejemplo, comprar un producto, entra en un “túnel” (estructura lineal) para efectuar
el pago. Esta es la estructura clásica de las webs dedicadas al comercio
electrónico.
En resumen, existen diferentes formas de organizar
y analizar la información dentro de un ambiente hipertextual. La mayor parte de
los investigadores, más allá de la profundidad de su enfoque o del contexto
teórico, tienden a oponer las formas reticulares (hipertextuales) a las formas
jerárquicas (arborescentes). Sin embargo, construir un hipertexto totalmente
reticular y fácil de navegar es una empresa difícil, por lo
que la gran mayoría prefiere partir de un modelo arborescente para después
agregar eventualmente los enlaces asociativos transversales.
¿Ha perdido con el tiempo el hipertexto su "verdadera"
esencia al primar la jerarquía informativa sobre la asociativa? Todo lo
contrario, salir de un sitio organizado jerárquicamente para explorar y navegar
por ese gran mar de informaciones que es la World Wide Web,
todavía nos ofrece sorpresas insospechadas, aunque para mayor seguridad, es
importante tener la brújula a mano.
Bibliografía:
AIFIA. Asilomar Institute for Information Architecture.
http://www.aifia.org/
CODINA, Lluis. El libro digital y la WWW. Madrid, Tauro Ediciones,
2000. [Volver]
LÉVY, Pierre. As tecnologias da inteligência: o
futuro do pensamiento na era da informática. Rio de Janeiro, Ed. 34, 1993. [Volver]
ROSENFELD, L.
MORVILLE, P. Information Architecture for the WWW. O’Reilly, Cambridge (Massachusetts),
2002. [Volver]
SCOLARI, Carlos. "Los espacios hipertextuales:
la arquitectura de la información". En Blog Clicks Modernos. 24 de
septiembre de 2003.
http://dialogica.com.ar/clicsmodernos/archives/cat_hipertexto.html [Volver]
SKLAR, Joel.
Principles of Web Design. Course Technology, USA, 2000.
[Volver]

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