"La tecnología no
es ni buena ni mala,
ni tampoco neutral".
Melvin Kransberg
Aunque los historiadores de la
informática suelen incidir sobre los aspectos tecnológicos, limitándose a
explicar los avances como si se tratara de una progresión lineal desde la válvula, el transistor y el circuito
impreso hacia un menor
volumen y peso, velocidad y fiabilidad de los ordenadores, esta es una visión
demasiado simplista puesto que ignora no sólo otros aspectos tecnológicos
decisivos como los lenguajes de programación o los programas
o dispositivos de comunicación entre la máquina y el usuario, sino que obvia el
contexto social y económico en que se desenvuelven y las repercusiones sociales
que provocan tales cambios tecnológicos. Los objetos y conceptos cambian de sentido en función de los usos a los que se
destinan y en función de los diferentes actores que los ponen en práctica. Cada
"invento tecnológico" y cada una de las creaciones de la historia del cálculo
hay que enmarcarlas en un imaginario social, económico y técnico determinado. Las propias
nociones de cálculo y de automatismo se han ido transformado radicalmente a lo
largo de la historia. Las distintas
revoluciones tecnológicas han penetrado
en todos los dominios de la actividad humana no como una fuente externa, sino como
una trama con la que está tejida esa actividad y así hay que interpretar las
nuevas tecnologías de
procesamiento de la información y de la comunicación.
Una característica propia de las nuevas
tecnologías de información y comunicación ha sido la rapidez de su propagación y
la amplitud de su extensión geográfica, que ha llegado a cualquier punto del
planeta. Sin embargo, existen grandes áreas de población mundial desconectados
del nuevo sistema tecnológico y las desigualdades sociales tienen también su
corolario en la brecha tecnológica. Más de la mitad de la población mundial es
iletrada y no dispone de luz eléctrica o teléfono. Además, el inglés se ha convertido en el
latín del imperio Internet y muchos habitantes de la "aldea global" no conocen
dicha lengua.
La informática (conjunción de información y automática) es una ciencia
reciente. Sin embargo, sus orígenes se remontan a hace muchos siglos, cuando los
seres humanos comenzaron a utilizar instrumentos auxiliares para realizar
cálculos. Poco a poco, el cálculo se va relacionando con las máquinas
automáticas y no con los instrumentos manuales o mecánicos que, desde el
ábaco
han servido para facilitar a los seres humanos las labores de cómputo.
Los
ordenadores primero fueron máquinas de cálculo y sólo en su última etapa se
convirtieron en máquinas literarias. La integración de los ordenadores en la red
ha sido el último paso de una larga cadena de acontecimientos tecnológicos,
económicos y sociales, y ha sido fruto de la confluencia de intereses militares,
científicos, educativos, documentales, comerciales, etc. En el largo recorrido
de los ordenadores ha tenido tanta importancia la mecánica como la lógica. Tanto
es así, que la informática no puede desligarse de los materiales y dispositivos
que han hecho posible los avances científicos en este sentido (válvulas de
vacío, transistores, microchips, etc.), pero tampoco puede olvidarse los cambios
de paradigma científico que han traído consigo nuevas concepciones lógicas y
matemáticas como la teoría matemática de la información, la cibernética, la
inteligencia artificial, etc. Sin perder de vista las nuevas formas de relación
social y humana entre los propios seres humanos y entre éstos y las máquinas.
Figura: Anuncio de la primera computadora de
IBM.
Como se puede observar, ¡pequeña y manejable!
Pero no sólo se ha producido un cambio tecnológico en los
materiales físicos, también se ha producido un salto cualitativo en otros
aspectos relacionados con el software, los programas y las aplicaciones
informáticas; la conectividad de las redes; los
servicios que ofrece Internet
e incluso, con el contenido, diseño y presentación de la interfaces gráficas, de
las páginas webs, etc. La breve historia con que cuenta la
World Wide Web desde su aparición, es una clara muestra de dicha evolución
tecnológica en relación con los contenidos físicos, pero también formales. Y así, al observar hoy los
diseños de hace apenas 10 años, nos damos cuenta del camino recorrido en este
último aspecto.

Figura 1: Página web de Microsoft en 1994.
Recogida por Jakob Nielsen en Report From a 1994 Web Usability Study.
http://www.useit.com/papers/1994_web_usability_report.html
Figura 2: Interfaz gráfica para descargar
programas desde la Web, imitando el aspecto que tenía el escritorio de Windows 95.
Recogida por Jakob Nielsen en Report From a 1994
Web Usability Study.
http://www.useit.com/papers/1994_web_usability_report.html
Bibliografía:
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Madrid, Cátedra, 1989.
CASTELLS, Manuel. La Era de la Información. Economía, sociedad y Cultura.
Madrid, Alianza. 1997.
GONZÁLEZ QUIRÓS,
José Luis. El porvenir de la razón en la era digital. Madrid,
Editorial Síntesis, 1998.
LÉVY, Pierre.
"La invención del ordenador". En Serres, M. (ed.). Historia de las
Ciencias. Madrid. Cátedra, 1991.
NIELSEN, Jakob. Report From a 1994 Web
Usability Study.
http://www.useit.com/papers/1994_web_usability_report.html
PLANT, Sadie. Ceros-Unos.
Barcelona, Destino, 1998.
RHEINGOLD, Howard.
Tools For Thought: The People and Ideas of the Next Computer Revolution.
http://www.rheingold.com/texts/tft/
ROSZAK, Theodore.
El culto a la información. Barcelona, Editorial Crítica, 1988.
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